Como juventudes disidentes sexuales, nos
manifestamos contra el adultocentrismo, el machismo, la heterosexualidad
obligatoria y todas las demás formas de violencia. Asimismo, nos asumimos como
agentes de cambio y transformación social.
En México, las personas entre 15 y 19 años
representamos el 26.4 por ciento de la población y somos el 32.5 por ciento del
total de la fuerza de trabajo. Las personas jóvenes somos quienes sustentan y
sustentarán el desarrollo de este país.
El panorama que se nos presenta no es esperanzador…
las oportunidades de empleo son cada vez menores, no tenemos acceso a
prestaciones ni seguridad social. Nos llaman ninis y nos responsabilizan de no estudiar ni trabajar cuando no
existen las condiciones para ejercer estos derechos. Más de la mitad de la
población joven no tiene acceso a la educación media superior, y de esta mitad
sólo un tercio llega al nivel superior. Somos una generación que ha sido
marcada por la privación del derecho a una vida con paz, justicia y dignidad:
las juventudes somos las principales víctimas de la ola de violencia generada
en nuestro país. Las mujeres jóvenes somos el principal botín de guerra:
torturadas, violadas y asesinadas.
Gran parte de los nuevos casos de infección por
VIH ocurren en personas jóvenes. Los embarazos no planificados en mujeres
jóvenes que interfieren con su proyecto de vida son una problemática recurrente
y más de la mitad de las personas jóvenes no tiene acceso a ningún servicio de
salud.
En general,
nuestras instituciones no están garantizando el acceso a nuestros derechos
humanos, y las condiciones desfavorables que existen en nuestro país se
recrudecen especialmente en las poblaciones de jóvenes, mujeres y disidentes
sexuales.
También vivimos de manera más aguda la discriminación.
El marco legal actual no atiende condiciones específicas de vulnerabilidad de
jóvenes de la disidencia sexual, como el acoso escolar o bullying por homo-lesbo-bi-transfobia. La criminalización de la
juventud se suma con la LGBTfobia
en las redadas y el acoso policial en los lugares de reunión y esparcimiento
concurridos por jóvenes, la extorsión y el chantaje están a la orden del día: 1
de cada 4 personas agraviadas por la secretaría de seguridad pública son
jóvenes. El clóset nos mata, en el ámbito personal nos oprime y en el social
nos invisibiliza y castiga. La mayoría de los crímenes de odio son cometidos
contra jóvenes, y la impunidad aumenta en tanto las familias desconozcan o
reprueben la orientación sexual de las víctimas. La mayoría de los feminicidios
son cometidos contra mujeres jóvenes.
Estos son sólo algunos ejemplos de la problemática
global, por ello hoy nos posicionamos no como víctimas, sino como agentes de
cambio en la búsqueda por impulsar la transformación de esta realidad.
Hoy denunciamos el adultocentrismo, rechazamos
tanto la criminalización como el proteccionismo hacia las juventudes: las
personas jóvenes defendemos nuestros derechos, conocemos nuestras necesidades y
no requerimos que se nos guíe o asesore. Aprendemos no sólo de la historia,
sino de nuestras propias experiencias y conocemos mejor que nadie nuestros
contextos. Por ello, formulamos nuestras propias demandas, siempre enmarcadas
en el reconocimiento de nuestra autonomía y agentividad social. No aceptamos
jerarquías relacionadas con la edad.
Hoy denunciamos el sistema patriarcal que pretende
la supremacía de lo masculino y fomenta una división dicotómica de los géneros.
Evidenciamos la heterosexualidad obligatoria como forma de control sobre
nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestros placeres. Rechazamos la misoginia
y el machismo dentro del llamado movimiento LGBTTTI que reproduce el mismo
sistema que lo oprime. Las problemáticas de las mujeres también son
problemáticas de este movimiento. Rechazamos todo tipo de jerarquías y
desigualdades basadas en el sexo, expresión de género, orientación sexual,
edad, raza, etnia, condición socioeconómica y de cualquier otro tipo.
Enfatizamos en la necesidad de incluir de manera
transversal en los marcos legislativo, jurídico e institucional tanto la
perspectiva juvenil, como la perspectiva de género y la disidencia sexual con
una visión de derechos humanos. Sólo así se logrará la inclusión real sin
discriminación en todos los programas, políticas públicas, leyes e
instituciones, de las personas jóvenes, mujeres y disidentes sexuales.
En este contexto, demandamos:
·
Garantizar la
educación integral de la sexualidad en los planes de estudios de educación
básica, media y media superior, con una perspectiva de género, visión de derechos
humanos e incluyendo explícitamente temas de diversidad sexual.
·
Políticas
públicas para prevenir y dar atención al acoso escolar, en específico cuando es
en razón del sexo, identidad o expresión de género u orientación sexual.
·
Generar
programas integrales para sensibilizar y capacitar al personal docente en temas
de género y diversidad sexual.
·
Visibilizar y
sancionar la discriminación y las expulsiones de los centros educativos por
motivo de orientación sexual e identidad o expresión de género.
·
Inclusión
integral de las poblaciones LGBTTTI en organismos relacionados con juventudes,
mujeres, VIH/sida, no discriminación y derechos humanos.
·
Colaboración
y apoyo de los órganos de gobierno a organizaciones de la sociedad civil que
defienden y promueven los derechos humanos LGBTTTI
·
Entrega
de resultados sobre la implementación de la Declaración Ministerial
“Prevenir con Educación” firmada por México en 2008 que busca garantizar la
plena observancia del derecho a la salud y el acceso a la educación integral de
la sexualidad para las infancias, adolescentes y jóvenes.
·
Asegurar el acceso a servicios de salud de calidad y calidez, que
atiendan las necesidades específicas de las juventudes de la disidencia sexual.
·
Acceso a derechos reproductivos a través de técnicas de reproducción asistida y a los trámites para
adopción sin discriminación.
·
Sensibilización
y capacitación del personal de salud en temas relacionados a la salud,
específicamente la sexual, de las y los jóvenes LGBTTTI
·
Ampliación
el presupuesto que garantice el abasto de métodos anticonceptivos, condones,
tratamientos antirretrovirales y vacuna de prevención contra el virus del
papiloma humano.
·
Garantizar sanciones para a las y los
funcionarios públicos que acosen, maltraten, extorsionen o detengan a personas
jóvenes por motivo de su orientación sexual, o
identidad o expresión de género.
·
Tipificación de los crímenes de odio por
homo-lesbo-bi-trans-inter fobia, dentro del Código Penal Federal y los códigos
locales, así como su esclarecimiento, conteo y justica.
·
Despenalización del aborto en todo el país. Acceso libre y gratuito
a la interrupción voluntaria del embarazo en las instituciones de salud
pública, en condiciones adecuadas que no pongan en riesgo la salud de las
mujeres, y con un trato libre de discriminación.
·
Ratificación los diversos instrumentos que ha firmado en
materia de derechos humanos, incluida la Convención Iberoaméricana
de Derechos de los Jóvenes.
·
Armonización, implementación y difusión a nivel nacional de
la reforma que tipifica el femnicidio en México.
·
Laicidad como
principio de acción de los tres poderes de la federación, en los tres órdenes
de gobierno.
·
Legislación y
reglamentación libre de estigmas, del trabajo sexual, para combatir las redes
de esclavitud sexual, así como para dotar de un marco jurídico que permita a
los y las trabajadoras sexuales tener pleno goce de sus derechos laborales.
·
Capacitación
y sensibilización a policías y personal de los ministerios públicos, en temas
de género y diversidad sexual para combatir y erradicar la violencia
institucional.
Finalmente, como jóvenes de la disidencia sexual
sabemos que debemos coordinarnos con otros movimientos sociales que, acordes
con nuestra visión, pugnan por una sociedad con igualdad, justicia, dignidad y
respeto a las diversidades.
Del mismo modo, creemos en el trabajo intergeneracional
en un plano de igualdad, sin atender a tutelas ni paternalismos, pues no nos
consideramos herederas o herederos de ningún honor; no somos el futuro, somos
el presente, estamos aquí y ahora, sin permiso ni antecedente, creando y
actuando de acuerdo con nuestros propios parámetros y nuestros contextos
específicos, viviendo y sintiendo nuestras propias identidades, avanzando y
aprendiendo de nuestras propias experiencias. Preservamos nuestra memoria
histórica, conocemos y reconocemos el trabajo de quienes lucharon por los
derechos de las disidencias sexuales, pero también conocemos y reconocemos que
somos partícipes y protagonistas de nuestra propia lucha, que es hermana, pero
no hija de la suya.
Y como lucha hermanada, creemos en lo valioso del
acompañamiento de las generaciones anteriores, en la riqueza de compartir
nuestras experiencias con experiencias de otros momentos históricos, en un
diálogo horizontal entre iguales que nos permita aprender y retroalimentarnos
mutuamente, porque es sólo mediante este intercambio de saberes, aprendizajes y
vivencias que podremos seguir construyendo no un movimiento, sino una
multiplicidad de movimientos sociales que se acompañen, apoyen y contribuyan en
la búsqueda de la justicia, la dignidad y el respeto de todas las diversidades
humanas, en un mundo donde quepamos todas y todos (y todxs).
1 comentario:
Me encanto el modo en que llevaron las cosas. Desde mi perspectiva lo del "cambio de estafeta" me sonaba buena idea, pero con su pronunciamiento me di cuenta de que lo que había que hacer era dar por fin su lugar a la lucha que los jóvenes LGBTTTI tienen y eso, realmente no era un cambio de estafeta sino realmente un pronunciamiento.
Me sentí muy identificada con sus palabras, más en la parte en el asumirnos como agentes de cambio, el diálogo horizontal y el intercambio de saberes: son cosas en las que yo también creo, así que como joven les doy las gracias por haber hablado y como participante en el Comité de la Marcha les doy las gracias por haber enriquecido de esta manera la manifestación del 30 de junio. Ha sido un gusto trabajar con ustedes.
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