jueves, 19 de febrero de 2009

Camino Libre. Primera entrega

Hola, queridísimas seguidoras del GLU.
Aquí les presento la primera entrega de la columna "Camino Libre", dentro del proyecto Lexprésate, pensado para que todas las integrantes de este grupo puedan encontrar una manera de expresarse libremente.

Si quieres participar, haz click aquí para más información.

Sin más preámbulo les dejo el Camino Libre para que conozcan a Logan, nuestra primera colaboradora en la sección Lexprésate.

¡Disfrútenlo!
Por: Logan

Recuerdo que hubo un tiempo en que Doña Lulú solía sobrellevarme bastante bien; hasta que se enteró que soy lesbiana… y que andaba con su hija menor. Pero de nada sirvió su enfado ni la crítica bastante destructiva que hizo hacia mi persona, porque no dejé a mi amor, ni mucho menos cambié de preferencia sexual. Eso sí que queda totalmente fuera de discusión. La verdad es que ¡estoy muy bien así! Además, seamos honestos: el mundo es de los homosexuales. Estamos en todas partes; en los partidos políticos, tenemos programas de radio, protagonizamos series de televisión, los grupos musicales que nos representan se han dado a conocer más y más… y somos muchos, muchísimos: más de lo que parece. No pertenecemos a una minoría; en realidad un gran número de personas se sienten atraídas hacia los de su mismo sexo.

Ser homosexual no debería resultar como algo del otro mundo, sin embargo a veces es tan difícil el asunto. A nivel personal, siempre es relevante la decisión de quién lo sabe y quién lo ignora. Mis papás, que son los más importantes para mí, ya lo saben. Mis hermanos lo saben, al igual que mis amigos. Pero, insisto, no es fácil. ¿Y porqué llega a ser complicado? Por todas las restricciones sociales. Bien es cierto que la sociedad poco a poco se está abriendo más y más a las diversas modalidades de amar, pero, el cambio que se ha hecho es mínimo. Evidentemente, y confiando en nuestra sana autoestima, podemos sentirnos a gusto de ser lesbianas, aunque no todas lo vamos a publicar en el periódico. Además debo considerar que, al menos en mi caso, para mi familia no ha resultado ser un asunto sencillo. Si las cosas dentro del sistema de pensamiento y conducta a que somos sometidos todos los miembros de la sociedad mexicana, fueran otras, quizá el ser diferente le haría a uno destacar y merecer premios o galardones.

Entonces, el ser lesbiana u homosexual sería motivo de una celebración a lo grande como las bodas o los XV años. ¡Sí! ¡Eso sería sensacional! Todos podríamos salir del clóset sin problema. Incluso, sería un evento social de gran envergadura. Mi mamá, que ama la convivencia social, se sentaría, muy oronda, a redactar una invitación rimbombante para todas sus amigas en las que las convocaría a presenciar la revelación del año (o sea, la mía):

Estimada Señora Limantour:

Tengo el sumo agrado de invitar a usted y a su honorable familia a la misa de acción de gracias que, con motivo de la salida del clóset de nuestra hija menor, llevaremos a cabo el próximo 12 de septiembre del presente año en la Capilla de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús y de Todos los Santos. Después de la ceremonia religiosa, nos complace invitarle a la recepción que tendrá lugar en nuestro propio domicilio (por todos conocido), donde tendremos el gusto de presentar a nuestra hija, como lesbiana, en sociedad.

Nota: sea tan amable de abstenerse, durante la recepción, de mencionar en forma alguna que las tortillas, como todos sabemos, no son de su agrado. Gracias.

Y eso es todo. Podría poner mesa de regalos: pediría todas las temporadas de “The L Word”, un póster tamaño natural de Jennifer Beals y un autógrafo de Kate Moennig. ¡Mis amigos realmente tendrían que demostrar que lo son!

Esperen: ya estoy debrayando… Pensándolo bien, no debería quejarme tanto de la sociedad ni pensar que una “salida oficial del clóset” es algo muy utópico… Al final de cuentas, la experiencia de ser homosexual en nuestros tiempos es, afortunadamente, un tanto más aceptada que en épocas anteriores. Y, como dije al principio, que Doña Lulú no me acepte por ser quien soy ha resultado irrelevante en mi vida…

Por cierto, me llamo Laura, y será un gusto, así como un enorme placer, compartir con ustedes los ires y venires de esta vida, en el sendero que he decidido transitar y al cual las invito: un camino libre.



1 comentario:

Nadia dijo...

Felicidades por vuestra columna. ¡ánimo!

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