Ella manejaba y a la vez planeaba cómo asesinarme. Yo, desde ese momento la pésima copilota, con mapa en la mano tratando de adivinar dónde carajos estábamos, señalaba un punto del plano al azar y decía: estamos en San Juan de la Tiznada esquina con Calle de las extraviadas por ineptas. Ya llevábamos litros gastados de gasolina y nuestra única certeza era que no íbamos hacia donde teníamos que estar una hora antes.
Lo admito, tal vez fue culpa de la primavera que, como versa el dicho: la sangre altera, y vaya, en aquel caos vial, qué más podía hacer sino besarla como perturbada en cada alto que el tráfico nos obligaba a hacer, ya en ese estado de éxtasis primaveral mi posición de copilota pasó a segundo término. Hasta a la mejor cocinera se le quema la sopa, hasta a la mejor copilota se le quema la sangre.
Ése fue mi principal elemento de distracción pero no el único. En algún momento de ese largo trayecto Ella dijo: por cierto no me gusta que escribas de mí. Mi cara fue muy parecida a la que hago cada vez que mi mamá dice que a Sergio, mi amigo, se le ven las claras intenciones de andar conmigo (Sergio, el mismo personaje que salió del clóset antes de salir de la placenta de su madre).
Mis pocas lestoras y querida enmascarada Ella (compañera, amiga, novia y amante):
Me temo informarles que por ese motivo nunca coloqué nombre, dirección y teléfono sino que sólo puse Ella, porque es de Ella de quien habla este artículo.
Ella = común. Tal vez debí poner Juanita Pérez en lugar de Ella, por lo menos no es tan común como Ella (sí, sí, yo también me pregunto, qué lesbiana va a ponerle a su amada Juanita Pérez).
Ella ha suplantado el lugar de Juanita Pérez y no sólo es impresión mía, cualquier lestora puede constatarlo. Más de una de ustedes habrá hecho un corazón y adentro colocado: Ella y yo. O habrá publicado su poema en algún blog, poema que curiosamente se llama: Ella. Cuántas veces no hemos leído: Cuando conocí a Ella… o bien: Ella era la persona que… Uno puede encontrar cuentos, anécdotas, experiencias y el nombre de a quien nos refieren es: Ella.
Un día te dices: que todos se enteren, me he enamorado de una mujer. Y abres un blog o buscas un foro, mínimo lo colocas como mensaje de perfil en tu Messenger, y así abres el clóset internético y aparece Ella ante el mundo.
Todas las lesbianas tenemos una Ella adentro, (sí, estimadas lestoras, ahora tendremos que compartir el espacio de nuestro ser entre Ella y la niña interior que dicen que tenemos, ah, y por supuesto, con la ardilla interior, de quien tengo la certeza que tenemos). Ella puede ser la hetero que nunca nos hará caso. Ella también puede ser la amada que nos ama. Ella es quizás la que nos amó. Ella tal vez la que comparte su vida a nuestro lado. Ella, la persona a quien amamos. Ella la que nos ama y no puede estar con nosotras. Ella, Ella y más Ella. De Ella están plagadas las historias.
Ella = ser importante en nuestra vida. El nombre que sea, la dirección que tenga, la historia que tengamos que contar. Ahí está Ella.
Así es como, lestoras apreciadas, decidí colocar Ella y no su nombre real. Y Ella espero que desde ahora de gracias a Dios que no haya colocado su nombre, porque con unas nueces de más que a alguien se le haya ocurrido darle a su dolida servilleta seguro hubiera colocado su nombre, teléfono y foto para difamarla en la red.
Por último, yo lesbiana me confieso ante ustedes hermanas y únicas lestoras de mi artículo pasado que he mentido: la entrega anterior fue publicada hace dos semanas, pero escrita hace dos meses. Entonces ya están imaginando cómo acabó aquel plazo, pero no se adelanten que ya luego les cuento.
Queridas, les platico que la cuarta marcha lésbica fue todo un éxito. Con una concurrencia que superó todas las expectativas (Más de 5 mil mujeres, según las organizadoras) esta ha sido la más grande de todas. Con la presencia de mujeres de toda Latinoamérica y el caribe, así como algunas de Canadá y E.U., la energía era evidente. Un momento de comunión entre todas las mujeres lesbianas que queremos un mundo mejor para vivir.
Les dejo aquí algunas fotos tomadas por Angie, y si quieren ver más fotos y saber un poco más de la marcha, visiten también este link: http://www.marchalesbica.com/
Muy buenos días, tardes, noches o madrugadas (dependiendo de la hora en la que lean este blog) mis queridas lesbianas, mujeres, disidentes, bisexuales, feministas, artistas...
Hoy me presento con esta nueva sección de Lexprésate. Tal vez el título les suene rebuscado, extraño, incomprensible. Bueno, pues este es un glosario, a veces satírico, a veces político, a veces lésbico y casi siempre todos los anteriores. En todo caso no importa lo que el título signifique en sí, sino lo que representa:
En este llamado movimiento LGBT (con muchos otros nombres, más y menos explicativos) existe un revoltijo de términos, conceptos e ideas que han terminado por hacernos bolas y separarnos.
En este glosario lo que pretendo es esclarecer la esencia de lo que somos, lo que hemos logrado, lo que pretendemos y queremos, como disidentes sexuales, y por supuesto, con un poco de humor.
Así que por qué no comenzar hoy mismo con la pregunta más obligada y a veces graciosa de nuestra terminología:
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¿Qué es un heterosexual?
Hoy hablaremos de los heterosexuales. Este nombre proviene de la etimología hetero - distinto y sexual. Esto es, las personas que se sienten atraídas al sexo opuesto al que pertenecen. Resulta curioso que, aún ya en nuestro siglo XXI, con toda la tecnología y los avances científicos, no se sabe a ciencia cierta qué es la heterosexualidad. La gente no le ha dado mucha importancia a este fenómeno, tal vez ello ha causado que se hayan hecho muy pocas investigaciones al respecto, y hoy en día no se saben sus causas.
Un enigma que persiste hoy por hoy ¿cuál es el origen de la heterosexualidad?
Algunos piensan que es genético, otros, hormonal, hay incluso quienes dicen que se trata de un fenómeno comportamental, social, en el cual el individuo, por su entorno, la educación, vivencias infantiles, traumas, aprenden a imitar el modelo heterosexual de los padres. Se ha observado que muchos individuos llegan a negar su propia esencia al imitar la heterosexualidad de los que los rodean, aunque, con el tratamiento adecuado, pueden lograr aceptar su esencia a pesar de las influencias. Muchos padres se preocupan de que a sus hijos se les pueda “pegar” la heterosexualidad si se juntan con compañeros heterosexuales. Hoy en día se sabe que la heterosexualidad no se puede imponer a la gente. Antes se pensaba que si un niño tenía padres heterosexuales, éstos le enseñarían a ser heterosexual, desviando así su conducta hacia esta orientación sexual, y por ello se creía que los heterosexuales sólo podrían criar hijos heterosexuales, pero se ha visto que esto no sucede así.
A los heterosexuales suele también llamárseles con el apelativo de bugas, término cuyo origen no se conoce a ciencia cierta. Al parecer viene desde finales del siglo XIX, de un restaurante de alta alcurnia en la ciudad de México. Algunos se quejan de que es despectivo, pero la gente que los llama así sabe que es sólo un nombre más corto para llamarlos. En adelante se utilizará ese apelativo por fines prácticos y sin deseos de ofender a nadie.
De los estudios realizados a la población heterosexual (buga) se han encontrado ciertos patrones que pueden ayudarnos a comprender este estilo de vida.
Diversos estudiosos han encontrado que la causa de la heterosexualidad puede provenir de carencias afectivas en la infancia: esto es, como el varón no siente afecto por parte del padre, volcará su afecto en la madre, desarrollando así su heterosexualidad. En el caso de las mujeres aplica a la inversa. También puede provenir de algunos abusos en la infancia, si un muchacho fue molestado o acosado por una mujer en su tierna infancia, desarrollará atracción por las mujeres, por ejemplo. También sucede que el individuo, al negar su propia erotización y rechazar su propio cuerpo, vuelque su erotismo en el cuerpo del sexo opuesto, bajo la premisa “lo exótico se vuelve erótico”1.
Para curar las heridas producidas en la infancia y que son causa de la heterosexualidad, existen terapias reparativas que pueden ayudar a los individuos a encontrar su verdadera esencia y vivir su sexualidad sana y libremente.
Con respecto de la heterosexualidad, se han encontrado varios factores que nos hacen pensar que los individuos heterosexuales sufren mucho, pero merecen una vida plena, por ello existen instituciones altruistas que desean ayudarlos a dejar este peligroso estilo de vida. A continuación se muestran algunos patrones de conducta que presentan los heterosexuales:
Los bugas son incapaces de establecer relaciones afectivas sanas: esto se ha demostrado en las preocupantes estadísticas de violencia intrafamiliar y violencia de pareja. Un alto porcentaje de las parejas heterosexuales tienen relaciones de poder, violencia y sumisión, siendo la agresión ejercida fundamentalmente de los hombres hacia las mujeres.
Las relaciones heterosexuales no son estables: El índice de divorcios se incrementa considerablemente, y una gran cantidad de parejas bugas terminan divorciándose.
Los bugas no tienen una sexualidad satisfactoria: En encuestas de satisfacción sexual, los heterosexuales puntean muy bajo. Esto quiere decir que sus relaciones sexuales no son satisfactorias, esto aplica principalmente para las mujeres, quienes en pocos casos dicen alcanzar un orgasmo.
Los heterosexuales son una población de alto riesgo para contraer el VIH: las prácticas sexuales heterosexuales están dentro de las más riesgosas para contraer este virus y otras infecciones de transmisión sexual. Además, no existe una cultura de uso del condón entre esta población, sobre todo entre los más católicos y los hombres muy machistas. En los porcentajes sobre esta pandemia, las parejas casadas son de las que más se contagian de este virus, siendo los hombres los que portan el virus y lo contagian a sus esposas.
Los bugas tienen vulnerabilidad a las adicciones: Muchos heterosexuales presentan problemas de adicciones, siendo las más altas al tabaco y el alcohol (drogas legales).
Un alto porcentaje de la población buga presenta algún trastorno psicológico, de leve a moderado que puede ser ansiedad, depresión, estrés, entre otras. Se piensa que la presión social por seguir los roles que se les asignan desencandenan en estos problemas.
Los bugas constituyen la mayor parte de violadores y abusadores sexuales: Las estadísticas muestran que el porciento de los violadores y abusadores infantiles, son hombres heterosexuales que abusan de mujeres o niñas.
Los hijos de heterosexuales a menudo tienen problemas psicológicos: generalmente éstos provienen de las relaciones violentas de los padres, en la separación de los mismos, y problemas de abuso sexual.
Tomando en cuenta estos problemas, muchos grupos piensan que los heterosexuales son un grupo peligroso para la sociedad, principalmente porque no practican la planificación familiar y esto ha desencadenado una sobrepoblación mundial, causa de muchísimos problemas como el agotamiento de los recursos naturales, el desabasto de agua, la contaminación, la pobreza extrema, la hambruna, y otros problemas de orden mundial.
Sin embargo, a pesar de toda esta evidencia, existen grupos conservadores que insisten en defender la heterosexualidad como la forma natural, sana y verdadera de vivir la sexualidad, y que buscan mantenerse en el poder ocultando toda la evidencia de la negatividad que conlleva la heterosexualidad.
Aunque hay muchos heterosexuales que desean imitar modas y roles, no todos visten igual y muchas veces no es fácil identificarlos, ya que existe una variedad de heterosexuales. También tienen lugares de encuentro, como antros, bares, y a veces cafés. Algunas veces cuando están en grupos, especialmente los hombres, suelen ser agresivos y pelear entre ellos, sobre todo bajo la influencia del alcohol, una de las formas más comunes de sociabilización entre ellos. En estos casos suelen ser violentos e intolerantes frente a las expresiones de otras orientaciones sexuales, llegando en muchos casos a la violencia física y el homicidio.
Ahora que hemos comprendido un poco qué es la heterosexualidad debemos decir que ellos también son personas, y debemos tratarlos como tales, a pesar de sus conductas de intolerancia, homofobia, odio y violencia.
Queridas, nos vemos en nuestra próxima entrega de su glosario, ojalá lo hayan disfrutado.
* Éste artículo pretende mostrar lo absurdo de los mitos en torno a la homosexualidad, y de manera alguna pretende fomentar el odio o la intolerancia hacia los heterosexuales.
Comentaba el otro día con una amiga que recién conocí en persona, un curioso fenómeno que observé cuando salí del clóset: el tercero (tu confidente) tiende a poner personas en evidencia. Por alguna razón, al menos en mi caso, mis parientes y amigos no perdieron la oportunidad de informarme qué otras personas se unieron a la fila de la comunidad LGBT antes (si no es que mucho antes) que yo.
Recuerdo la tarde en que se lo hice saber a mi hermana mayor: una vez pasado el casi siempre inevitable shock inicial, abrió los ojos como platos y soltó: “Fulanita, desde que estábamos chicas, me contó que…”, “La prima Sultana, anduvo no sólo con una chava, sino con varias!”, “Y recuerdo que Mengana intentó besarme una vez que estábamos en el antro”, “Te acuerdas de Perengana? Bueno, pues ella y la Cuquis se besaban enfrente de todos en la disco…” Mi cara dibujó un ¡¿Qué?! interminable, porque la mayoría de ellas estaban felizmente casadas y con mínimo dos hijos cada una. Con el tiempo, claro, supe que nada de eso importaba cuando de salvar apariencias se trataba.
Algo muy similar ocurrió poco después de que se lo hice saber a mis papás. Mamá me contó del tío Fulano y de cómo todos estaban sorprendidos de que su esposa tolerara sus homo-aventuras, así como de la prima Chiquis que se había ido a vivir lejos no porque le hubieran ofrecido un mejor trabajo, sino para vivir con su mujer. Y así de éste y otro pariente. Mis cejas simplemente no podían volver a su posición normal. Todas esas revelaciones eran verdaderamente inútiles además de innecesarias, pero recuerdo haber pensado: “¡Vaya! ¡Ya decía yo que no podía ser la única en la familia!”
Varios amigos y amigas hicieron lo propio respecto a otros amigos o conocidos que teníamos en el momento en que me sinceré con ellos. Probablemente ustedes han pasado por alguna experiencia similar. De alguna manera, la situación se convierte en una caja de Pandora: haces un movimiento y muchas cosas se destapan. Así que, a las que no salen del clóset aún, prepárense para lo que venga, que sus confidentes seguro tendrán alguna cosa preparada.
Y ante todo esto me pregunto: ¿qué les impulsa a filtrar toda esa información? ¿Qué fuerza maligna los lleva a “desclosetar” personas frente a ti sólo porque tú acabas de hacer lo mismo? Mejo aún: ¿porqué creen que nos importa? ¿Para saber con qué personas podemos simpatizar? ¿Para sentir que no estamos solos en el mundo? Esto sólo funcionó conmigo de cierta manera respecto a mi familia, pero, de veras, gente: no tenemos la necesidad de que nos lo digan.
Sobre todo porque, en la mayoría de los casos, ¡ya lo sabemos!
Un saludo a todas; nos vemos en la siguiente edición.
Estimadísimas seguidoras del GLU, les presento a Lua, nuestra más reciente colaboradora de la sección Lexprésate, que nos compartirá sus vivencias e ideas en éste, el clóset de Lua.
Disfrútenlo.
A dos semanas de ser tronada
Por: Lua.
No, no estoy regresando el tiempo, ni es un ejercicio de rememorar. Es verdad, Ella me ha dado dos semanas para mentalizar el cortón. Créanlo o no, después de haberme terminado por teléfono (en serio, por teléfono), decidió darme dos semanas para tronarme bien a bien, como chinampina. No se engañen, esto no es ficción, es un relato de mi actual vida. Sí, esto sólo me pasa a mí.
¿Cómo llegué aquí? Resulta que después de ser cortada (de la manera más… bueno, siempre hay formas más patéticas, pero a mí me terminaron con una llamada al celular) me dije a mí misma: Lua, para eso son las mejores amigas, para apoyar en los momentos de dolor y sufrimiento. Así que tomé el teléfono y le marqué a la amiga que primero se me vino a la mente, y pues ahí, a altas horas de la noche, con unos berridos que despertaron a todo el mundo, llamando a aquella amiga que ha estado conmigo en todos esos malos momentos, la que sé que me iba a contestar el teléfono a las tres de la mañana e iba a poner atención en las pocas frases que podía ligar en ese momento de desgarre.
— No entiendo, no creo, que cortar a alguien por celular es terrible, no sabes cómo me duele, cómo me siento— En realidad eso es lo que trataba de decir, aunque seguro se oía puro chillido (si a lo que hacía se le puede llamar chillido).
Lesbiana tenías que ser, alguien me debió haber avisado que en estos casos no puedes acudir a la primera amiga que te venga en mente, porque, (¡oh sorpresa!) es tu ex.En fin, para hacer las cosas bien y en palabras de ella, “a ver si puede reconectar el sentimiento hacia mí”, decidió decirme que cortada, terminada o tronada lo que se dice tronada tal cual, no lo estoy, que se va a pensar la situación y en dos semanas nos vemos a ver qué pasa.
Lo que me parece la situación más absurda ha resultado para mí como receta. He decidido volver a dormir por las noches y no adelantar dramas hasta que se declare oficialmente el resultado. Sí, lo sé, es un autoengaño, espero que ninguna lectora trate de analizar mi comportamiento, ahórrenselo: soy una enferma.
Entonces me he ocupado en mentalizar lo que en mi mundo no es posible (¿cómo pueden dejar a un ser tan perfecto como yo?), pero siempre hay que dejar espacio para dudas. Hice una serie de pasos a seguir para que, cuando me diga nanai que la única conexión que tiene es la de interné, yo no termine guarreando como marranito en matadero. Ahí se los dejo como una sugerencia si se encuentran en la misma situación que su servilleta, o sea yo:
1)Procurarse una amiga con la que no se haya tenido una relación amorosa. O sea, no le llamen a quien las acaba de cortar para que las consuele. Ahora, en lo que se refiere a las afortunadas que mantienen historial de ser las que cortan, no les llamen a las ex que han dejado, no si quieren seguir siendo la víctima de la desalmada que se atrevió a dejarlas: se trata de no sentir empatía alguna con la que las acaba de tronar. Tampoco busquen a su amiguita con la relación perfecta, porque, créanlo, yo conozco unas que contaminan la escena del crimen con sus maripositas en el estómago.
2)Dejar de frecuentar los lugares a los que ibas con ella, sólo traen dolor. Esto significa, en mi caso, que acamparé en el patio de mi casa y sólo podré entrar a la cocina y el cuarto de mis padres que, a dios doy gracias, nunca profanamos.
3)No hay paso sin ritmo. No hay paso tres sin pensar en la música: ese lugar común en el que nos refugiamos todas, ¿cuántas no han grabado un mp3 que bien podría llamarse: Canciones para suicidarse lo antes posible? Canciones que van desde las que nos recuerdan a ella, (que en eso somos bien buenas las lesbianas, tenemos una canción para cada momento de nuestra historia a su lado), hasta las que jamás en nuestra vida habíamos escuchado pero que ahora nos quedan porque nos proyectamos en el dolor ajeno. Pues no, basta. No seamos partícipes de ello. Grabemos un disco con las canciones más alegres que encontremos, evítense las palabras contigo, tú y ti, y los siguientes verbos con su posibles conjugaciones: amar, marchar, dejar, olvidar, extrañar, arrepentir, doler, desangrar, morir, etc. De preferencia agréguense todo tipo de canciones en idiomas que nunca hayamos escuchado en la vida para no dejar siquiera un milímetro que pueda asociarse con nuestra situación, el esperanto y el quenya son gran opción.
4)No malgasten su poco dinero en la lista siguiente: galletas de la fortuna, papelitos que dicen el futuro, revistas para leer sólo la sección de horóscopos, lectura de cartas, muñequitos vudú o contratar un equipo para realizar secuestros. Si nos han dejado de querer, nada de esto cambiará la decisión, ni aunque lo diga la galleta china o ella esté amenazada de muerte.
5)(Punto sólo para las no salidas del clóset, o salidas como yo pero no aceptadas del todo) Pensaba en la vez que mi apreciada prima terminó con su chico, ahí estaban los cálidos brazos de su madre mimándola, le preparaba un pastel (porque las penas con pan son menos), y la llenaba de brillantes consejos… No nos engañemos, no proyecten ese confort en sus cabecitas insanas. Que yo le digo a mi Má, y ella lo tomará como la oportunidad que ha estado esperando para “enderezar” mi camino. Ya me estará presentado a todos los desafortunados solteros de la colonia. Pastel habrá, no cabe duda, pero para celebrar las buenas nuevas en la familia (ya la escucho pregonando: les dije, era una etapa de confusión…) Y bueno, hay quienes tendrán peor suerte, y no habrá posibilidad de escapar del psiquiatra cuando le expliquen a su mamá que andan suicidándose porque su mejor amiga les dejó de hablar.
6)(Punto para las que como yo no van al psicólogo y se valen de sus amigos para entender sus conflictos internos). Está bien que los amigos sean esa gran familia que nos hará sentir mejor, pero no hay que abusar de este sector. Es decir, si no quieren andar llorando por la pérdida de los amigos y de la novia, les recomiendo la siguiente ecuación:
X-3/4X=1/4X.
Donde X representa lo que hablarás de ella. En otras palabras, sólo habla un cuarto de lo que normalmente hablarías sobre el tema. Para muchas de ustedes representará poco, pero este punto está pensado en función a mí y a dedicar 6 horas de un día para hablar sobre el tema, cuestión que tal vez no me basté, pero el intento haré.
7)No le den más nueces a la ardilla que llevan dentro. (Sí mi querida Cheneque, este está pensando en ti). Así es, digo una cosa es sentirnos la víctima, y despotricar uno que otro insulto y otra muy distinta pegar pancartas en todos los puentes del Periférico con la foto de ella que diga perra. Por más ganas que les de difamarla, de que todo mundo se entere lo que la muy canija hizo, piensen antes de actuar. Yo por ejemplo, sólo voy a pegar carteles con su nombre pero sin su foto (falso). Duele, pero duele porque nos enamoramos de un ser que era para nosotras excepcional, cuando la elegimos pensamos eso, recuerden eso de ellas, porque saben que en el fondo no son las &&*+# que ahora sólo pueden visualizar. No pongan bombas, no dañen los frenos de sus carros, no las avienten a las vías del metro y digan que se tropezó, no paguen para las golpeen, no contraten a la primer mujer que se les para enfrente para caminar de la manita enfrente de su ex, etc. No inviertan su tiempo en hacer y ejecutar planes malévolos o que en el menor caso sólo demuestran lo ardillas que estamos.
8)Este consejo va para una especie rara que vive en la superficie terrestre, dicen que existen estos especímenes, pero nadie le ha informado a usted lectora que puede volverse en cualquier momento uno de ellos: Feminae acosadorum. Mis queridas acosadoras, dejen de buscar a sus ex como maniáticas. Dejen de marcarle todos los días, dejen de mandarle mensajitos en los que le piden ayuda para cualquier tontería, dejen de esperarlas en el Messenger ocultas y cuando la vean entrar se conecten, dejen de ir a visitar los lugares que frecuenta para encontrársela. Resignación, mis queridas, eso es lo único que les falta, eso y dinero que pague un espía profesional para que ustedes, al igual que yo, se ahorren todo ese trabajo, que créanme, es cansado.
9)(Pensado, sobre todo, para la señorita Galaxia, y sus demonios nocturnos). No importa si sigues o no sigues esta lista, el dolor es inminente, acéptalo, es una pérdida, y si perder algo en loque invertiste parte de tu ser duele, más duele una persona. Mi mejor consejo es que en cuanto estés con los demonios que no te dejan dormir, sociabiliza con ellos. No son tan malos, yo ya tengo un plan para ir al cine y a la feria con ellos. Al final se vuelven diminutos y graciosos. Son traviesos, es cierto, hacen malas bromas, pero de cada quien depende cómo los alimenta: si de risas o de rencor.
Como bien saben, se acerca la cuarta marcha lésbica, a la cual el Grupo Lésbico Universitario asistirá.
Nos vemos este sábado a las 2:30 de la tarde, afuera del metro Zócalo, en la salida que da a Catedral, junto al reloj de la cuenta regresiva del bicentenario (también hay un módulo de información turística de ese lado).
Por cualquier duda, escríbannos al correo glunam@gmail.com.
Te sientas un día con tus padres, tomas aire y un trago de agua. Les haces saber (o les confirmas lo que ya sabían, según sea el caso) que esa chica es más que tu amiga. Estudiosos del tema, miembros de la comunidad LGBT y público en general, le llaman a este proceso la salida del clóset.
Yo le llamo la acción.
El efecto es el siguiente: sonríes feliz. Se lo has comunicado a tus padres y eso te alivia; eventualmente tus hermanos también lo sabrán. Tus amigos lo saben desde hace mucho tiempo, tanto que ya vas con alguno que otro a Zona (el mismo que aprovechó tu sinceridad y salió del clóset también contigo). Respecto a tu chica, gradualmente va integrándose a todos los aspectos de tu vida: te acompaña a visitar a tu abuelita, juega cartas con tu hermano, le enseña nuevas recetas vegetarianas a tu mamá, cuando llega a tu casa el perro le hace más fiestas que a ti.
Pasa el tiempo. Siguen juntas. Tu familia la considera ya un miembro más. Crees que la felicidad ha llegado a un punto culminante cuando, de pronto, sin alguna razón verdaderamente importante, terminan.
¡¿Qué?!
No puedes creerlo. Lo guardas en lo más profundo de tu ser. El día que te animas, se lo cuentas a lo más selecto de tus amigos: uno por uno, quizá les llamas, o los citas para tomar un café. Te escuchan atentamente, sufren contigo, te dan consejos y tú sabes que los aplicarás tarde o temprano. Pero a tu familia… a tu familia simple y sencillamente no le puedes decir.
Sales con tu mamá un día, de compras. Comparten un momento genial. Desde que todo sucedió han pasado varios días y de la tristeza has transitado al enojo, luego a la frustración para, finalmente, llegar a un estado de resignación. Así que, en un instante de lucidez y calma, ensayas las palabras que le dirás: “¿Sabes, ‘má? nombre de la chica aquí y yo somos muy buenas amigas. De hecho sólo eso somos desde hace un tiempo.” Pero, cuando estás a punto de decirlo, tu hermana las alcanza. El aire se escapa de tus pulmones… el instante se terminó.
A esta parte del efecto, le llamo salida del clóset invertida. ¡Cómo sufriste, cuánto batallaste para decirle a tus papás y hermanos que nombre de la chica aquí era más que tu amiga! ¡¿Cómo lograrás después de tanto tiempo, tantos recuerdos, tantos años, hacerles saber que ahora es tu amiga y nada más?!
Me pregunto… y les pregunto. Así que, si alguna de ustedes tiene una idea que me pueda ayudar, créanme: será bien recibida.
Para nuestras queridas integrantes, asistentes y concurrencia en general, las invitamos a participar en nuestro círculo de lectura, que será inaugurado con una novela de amena lectura, clásica, la primera novela lésbica escrita en México, pues.
Por supuesto, estoy hablando de Amora, de Rosamaría Roffiel, cuya lectura no pueden ni deben perderse. La reseña, me la ahorro porque no quiero arruinarles nada de la lectura, sólo les diré que es divertida, interesante, apasionante, y estoy segura que se identificarán al cien por ciento en alguna de las páginas.
Les dejo la bibliografía para que la vayan consiguiendo, y podamos después platicar nuestras impresiones sobre la novela: